
Se trata de que a través de estas prácticas o talleres las alumnas y alumnos entiendan las posibilidades de la curación a través del tratamiento de los genes; las bacterias producirían insulina, y cómo se dividen cada 20 minutos se obtendría gran cantidad. Al tener reproducción asexual toda la descendencia tiene el mismo plasmado con el gen de la insulina que le introducimos a las primeras.
Se tiene que saber identificar después qué bacterias lo asimilan y lo replicarán. Para ello, junto al gen de insulina se introduce en el plásmido genes de resistencia a antibióticos, por tanto aquellas bacterias que sobreviven a esos antibióticos han asimilado nuestro plásmido y producirán insulina.
Es un extraordinario ejemplo de como la ingeniería genética sirve para la curación humana (y sobre las terapias sobre las cuales se han hecho trabajos de investigación y exposiciones orales).